Algunas notas que escribí para el libro que estaba haciendo



Pongo aquí algunas notas más que me quedaban de mis lecturas para el libro sobre el obispo francés, mi libro Obispo reinante. Las pongo aquí antes de borrar del todo los últimos artículos que me quedaban. Si no borrara, el ordenador se llenaría de archivos y más archivos; y, al final, se convertiría en una selva. Pongo esas notas, pero leed por encima o lo que os interese. Antes de borrarlas, he decidido confinarlas en este gran desván que es el blog. (Nota: abajo algunos párrafos aparecen en azul. No tengo ni idea de por qué.) Pongo las notas tal cual las escribí, aunque cuando digo "hoy", no es hoy.

Hoy he estado leyendo un artículo de María José Lop Otín, en él se dice que la Catedral de Toledo llegó a tener para el culto a los siguientes integrantes: Catorce dignidades, cuarenta canónigos mansionarios, veinte canónigos extravagantes, cincuenta racioneros, treinta y cuatro capellanes del coro y los diez de la greda, los clerizones que son los no ordenados in sacris.

Muy gracioso también es el artículo titulado ¿Qué había debajo del “solido con orejeras” del canónigo Verde Sañudo? (Burgos, 1707-1718) de Francisco J. Sanz de la Higuera, sobre un canónigo cuyo primer apellido era “Verde” y el segundo apellido era “Sañudo”.

El ser clérigo no evitó que fuera padre de cuatro hijos y un mal carácter de mil demonios. Eso sí, al final, dejó en el testamento una impresionante cantidad de dinero para que se dijeran perpetuamente misas por su alma. Esto de la perpetuidad ya sabemos que es más breve de lo que parece.

Por si a alguien le interesa, también están disponibles en Internet:

María Seijas Montero, LOS CABILDOS CATEDRALICIOS DE SANTIAGO Y ORENSE EN EL REINADO DE FELIPE V

José Manuel La Torre Ciria, PERFILES DE UN GRUPO ECLESIÁSTICO: LOS CANÓNIGOS ARAGONESES DEL ÚLTIMO TERCIO DEL SIGLO XVIII

Pero para el tema de la obra que estaba escribiendo, me ha resultado más útil la síntesis interesantísima de Luigi Mezzadri C.M., titulada El Clero en la Francia de San Vicente.

Antes de borrar su libro, os adjunto las siguientes citas:
“Muchos acumulaban beneficios. El cardenal d’Estouteville, entre los años1440-1450, había sido obispo de Couserans, Mirepoix, Nîmes, Béziers, Lòdeve, diócesis de las que podía obtener rentas importantes para sostener un fastuoso tenor de vida y pagar los gastos de la concesión del capelo cardenalicio. Las diócesis del cardenal d’Estouteville eran muchas, pero no tantas como las diez del cardenal Alejandro Farnese. Era proverbial la riqueza de Mazarino, fruto de evidente acumulación de beneficios”.
Luigi Mezzadri, C.M. (2000), "El Clero en la Francia de San Vicente," Vincentiana, vol. 44, nº. 3 , artículo14, pg. 2 de la separata.

“En París, a mitad del siglo XV, los ordenados de sacerdote eran 20 al año, elevándose ese número a 27 en 1465. En Tolosa, las ordenaciones sacerdotales llegaban a la considerable cifra de 50. Es cierto que muchos venían de fuera para ordenarse de sacerdote.

En los años de 1506-1507, se ordenaron de sacerdote en Agen 690, pero sólo la mitad eran originarios de la diócesis. Era como si por término medio cada parroquia proporcionara un sacerdote al año. Si consideramos la otra mitad de los ordenados en Agen, sabemos que 96 venían de Cahors, 66 de Salat, 31 de Bazas, 22 de Rodez. En el año 1521-1522, 417 recibieron la ordenación sacerdotal en Angers. En Poitiers se ordenaban de sacerdote, hacia1480, 1600 clérigos al año.

Sólo los sacerdotes seculares constituían, por tanto, el 5% de la población.
Quien aspiraba al sacerdocio debía en primer lugar demostrar que disponía de una renta mínima de alrededor de 15 ó 20 liras anuales de un beneficio o título patrimonial, proveniente de bienes inmuebles, de la familia o de algún generoso donante”.

“Después, el candidato aprendía a desenvolverse bien en los ritos y la lectura del misal. Y nada más. En el fondo, la mayor parte de estos sacerdotes no tenía como fin el servicio pastoral, sino la celebración de las misas y oficios por los difuntos. Había, pues, dos clases de sacerdotes: los sacerdotes de misa y los sacerdotes curas.

Los primeros vivían con sus familias, participaban en los trabajos del campo o, a lo más, en alguna actividad lucrativa menos material. Para acceder a las órdenes bastaba con ser hijos legítimos (estamos en la época de los bastardos), saber leer y cantar.


“Por la celebración de la boda los esposos debían pagar a la puerta de la iglesia 5 sueldos (1/20 de la lira), un cuarto de pan de la boda, un cuarto de vino, una pata de cerdo, un trozo de carne de buey y una gallina. En Borgoña la regla era que, con ocasión de la boda, se debía proporcionar al celebrante la comida para ese día y para el siguiente. En el caso de que el esposo quisiera casarse en otra parte, si era propietario, debía dar 10 sueldos y una gallina; si no lo era, debía pagar 5 sueldos y llevar como regalo asimismo una gallina”.

El nuncio Ubaldini escribía en 1611 que el clero dormía y no se sabía cómo despertarlo.
Pg 10

Las resistencias eran todavía enormes. Los canónigos reivindicaban “droits légittimes” y “bonnes coutumes”.
Pg 10

Luigi Mezzadri, C.M. (2000), "El Clero en la Francia de San Vicente," Vincentiana, vol. 44, nº. 3 , artículo14, pg. 11 de la separata.

Let's block ads! (Why?)

05:01

Publicar un comentario

[facebook][blogger]

SacerdotesCatolicos

{facebook#https://www.facebook.com/pg/sacerdotes.catolicos.evangelizando} {twitter#https://twitter.com/ofsmexico} {google-plus#https://plus.google.com/+SacerdotesCatolicos} {pinterest#} {youtube#https://www.youtube.com/channel/UCfnrkUkpqrCpGFluxeM6-LA} {instagram#}

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor, active Javascript para ver todos los Widgets